Hoy he podido estar en Granada, en el acto de inauguración de la IV Edición del Máster de Gestión Cultural de la Universidad.
Hemos podido compartir la importancia de la formación que este Máster aporta, porque nos beneficiamos y mejoramos nuestro trabajo gracias a los muchos profesionales que han salido de estas aulas y prestan sus servicios con nosotros. Hemos podido constatar el cambio cualitativo que ha supuesto la incorporación de egresados del Máster a otras administraciones públicas y empresas privadas con las que cooperamos en multitud de proyectos.
La Universidad de Granada, trabajando codo a codo con la de Sevilla, ha impulsado y liderado desde hace ya cinco años la formación en Gestión Cultural en nuestra comunidad.
Para alcanzar el nivel de excelencia que posee es esencial el trabajo constante del grupo de profesionales que trabaja en la dirección del Máster y que, lejos de limitarse a repetir la fórmula de ediciones anteriores, pese al éxito alcanzado, se siguen imponiendo retos que permitan a un perfil más amplio de ciudadanos acceder a la formación universitaria en Gestión Cultural, como demuestra la creación del primer título de Experto Universitario en Gestión Cultural por la Universidad de Granada que también inauguramos hoy.
Una sociedad más culta es también una sociedad más tolerante, más justa, más crítica, más creativa y por todo ello mejor preparada para afrontar los retos contemporáneos.
Los gestores culturales han de actuar como garantes del uso eficaz y eficiente de los recursos –siempre escasos- para lograr incrementar la participación activa y creativa de los ciudadanos, para mejorar las condiciones de trabajo de los artistas y creadores, y para garantizar la protección y el incremento del rico patrimonio histórico, artístico y cultural.
Los trabajadores de la cultura han de emplear determinadas herramientas de gestión, sin que la cultura sea degradada al nivel de otros sectores marcados por la lógica económica. Podemos hacer más, y trabajar mejor, en cultura con un plan de viabilidad, si conocemos las ventajas de la planificación estratégica, si somos rigurosos en el diseño de los proyectos, si empleamos el marketing para dotar de visibilidad y atractivo a las propuestas o si incorporamos la evaluación a nuestra práctica cotidiana.
El sector cultural necesita profesionales capaces de atender las peculiaridades de los muchos agentes que interviene en el hecho cultural, pero que no permitan que esta singularidad justifique menos seriedad en los proyectos, menos rigor en la evaluación, ni menos exigencia en el uso de los fondos y espacios públicos. Tanto en el sector público como en el privado, la optimización de los recursos debe y puede hacerse compatible con la excelencia artística o las actividades más divulgativas y accesibles.
La cultura debe ser un derecho de los ciudadanos y también un recurso para el desarrollo de los territorios. Este es una de las pocas máximas inmutables que existen en un sector tan dinámico y cambiante como es el cultural.
Este Máster ofrece un rico abanico de intercambios: la formación continuada, los conocimientos y experiencias y el desarrollo de una densa red de contactos, será el mayor activo de un gestor cultural.
Lo aprendido a lo largo de este Máster, permitirá encontrar vías que hagan posible la puesta en marcha de los proyectos culturales de nuestra sociedad, a la vez que ofrece oportunidades de desarrollo profesional.
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