sábado, 25 de septiembre de 2010

Otra Málaga es posible. Es posible si realmente hay personas que se lo creen, personas dispuestas a trabajar desde las administraciones públicas, desde las organizaciones políticas y sindicales, desde la sociedad civil. Hoy he visto que RUEDAS REDONDAS no se calla ante el silencio, no se para ante las puertas cerradas y no piensa cruzarse de brazos,

Es necesario hacer un diseño de ciudad que permita mayor calidad de vida: más aire puro, una vida más sana, más espacios públicos para la gente y un transporte público de calidad. Hay que priorizar el transporte público y los modos alternativos (bicicleta y a pié) frente al omnívoro coche. Al fin y al cabo, tenemos la obligación moral y política de favorecer el uso racional y sostenible de los recursos naturales y reducir las tendencias de crecimiento de la emisión de gases de efecto invernadero. Tenemos que luchar contra el cambio climático.

Málaga, la ciudad, y Málaga, la provincia son lugares privilegiados para la práctica del ciclismo, como deporte, y como medio de transporte. Tenemos el clima, tenemos (casi siempre) la orografía. Y me consta que hay miles de aficionados, de sufridos amantes de la bicicleta, que no tienen sitio ni en las noticias, devorados por los deportes de masas, ni sitio en nuestras calles y carreteras, devorados por los coches.

Va mi reconocimiento y mi admiración por su labor, la labor de RUEDAS REDONDAS.

Creo de verdad que otra Málaga es posible, y que vamos a conseguirlo.